El Premio Nobel de Economía 2025 (Premio Sveriges Riksbank en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel) fue otorgado a Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt quienes señalan que el crecimiento de largo plazo depende de la innovación tecnológica. Para explicar esta dinámica, los autores enfatizan en la destrucción creativa como mecanismo que promueve la innovación. Pero ¿qué significa destrucción creativa? ¿cómo la innovación genera crecimiento? ¿qué implicancias tiene esto para el desarrollo? Este artículo pretende responder estas preguntas y vincular las conclusiones de los premio Nobel con la realidad económica ecuatoriana y latinoamericana.
¿Ecuador está convergiendo?
Para entender como las conclusiones de los Premio Nobel de Economía explican el estancamiento económico de Ecuador, primero debemos ver dónde está nuestro país dentro del proceso de desarrollo. En 2024, Ecuador tuvo un PIB per cápita de USD 6.430 lo que lo ubica dentro de la categoría de país de ingreso medio alto que, según el Banco Mundial, agrupa a aquellos países con un PIB per cápita entre USD 4.496 – USD 13.935. El resto de los países andinos como Colombia y Perú también están dentro de esta categoría con un PIB per cápita de USD 7.040 y USD 7.490, respectivamente. Pero lo verdaderamente importante para el desarrollo no es cuánto es el PIB per cápita a nivel absoluto sino el relativo con respecto a otros países.
Una manera de medir que tan lejos un país está del estándar de vida del mundo desarrollado es comparar su PIB per cápita como proporción del PIB per cápita del país que históricamente ha sido el líder tecnológico y económico, Estados Unidos. Mientras más alto sea este indicador, significa que más cerca se está de cerrar la brecha de ingresos con el mundo desarrollado o, en otras palabras, converger. En 2023, Ecuador representó el 19,3% del PIB per cápita estadounidense, mientras que Colombia y Perú el 25% y 21,7%, respectivamente (Gráfico 1). Estos porcentajes han estado casi inalterados en las últimas dos décadas para todos los países antes mencionados, con incrementos muy ligeros que se sostienen por poco tiempo.
Cuando un país se encuentra, por un largo tiempo, dentro del intervalo de 20%-40% del PIB per cápita de Estados Unidos se dice que está dentro de la trampa de los ingresos medios (Lee, 2013). Esto sucede cuando la tasa de crecimiento del PIB se desacelera y resulta ser insuficiente para romper la barrera de ingreso alto en un tiempo relativamente corto. Si uno mira a Corea del Sur, este país superó el 40% del PIB per cápita estadounidense a inicios de la década de los noventa y ahora representa más del 60%. En otras palabras, Corea salió de la trampa de los ingresos medios y convergió hacia el nivel de vida de Estados Unidos. Lo opuesto sucede en todos los países andinos.

Fuente: Banco Mundial. Elaboración: Propia.
Nota: Tomando en cuenta PIB per cápita en PPP con precios constantes de 2017. La zona gris sombreada corresponde a la trampa de los ingresos medios. La serie llega hasta 2023 por disponibilidad de datos.
Esta falta de convergencia no es exclusiva de los países andinos, sino también de las economías más importantes de Latinoamérica como Brasil y México cuya proporción del PIB per cápita de Estados Unidos ha disminuido (Gráfico 2). Igualmente, Chile, uno de los países con mejor PIB per cápita de Latinoamérica, representó el 39,9% del PIB per cápita de Estados Unidos, es decir, justo en el umbral superior de la trampa de los ingresos medios. Corea del Sur y, ahora, Polonia han superado ampliamente y sostenidamente la barrera del 40%, mientras que Chile presenta dificultades para siquiera superar el límite del 40% en la última década.

Fuente: Banco Mundial. Elaboración: Propia.
Nota: Tomando en cuenta PIB per cápita en PPP con precios constantes de 2017. La zona gris sombreada corresponde a la trampa de los ingresos medios. La serie llega hasta 2023 por disponibilidad de datos.
Estas diferencias relativas a nivel de PIB per cápita no son menores, pues suponen que los países sudamericanos no están convergiendo con los ingresos del mundo desarrollado.
Usando los datos de la World Inequality Database, supongamos una familia de cuatro personas que al mes tienen ingresos totales de USD 1.800. Esto supone un ingreso mensual por miembro del hogar de USD 490[1]. Esto posicionaría a cada miembro del hogar en el percentil 38 de la distribución del ingreso de Ecuador; este percentil tiene un ingreso promedio de USD 483. Esto supone que el 62% de la población ecuatoriana tiene ingresos más altos que ellos. Ahora, si esta familia se fuera a vivir a Estados Unidos con sus mismos ingresos de USD 483, se ubicarían en el percentil 9 de la distribución del ingreso de ese país, lo que supone que el 91% de los estadounidenses son más ricos que ellos!
Esto demuestra que la diferencia de ingresos entre un país en desarrollo como Ecuador y Estados Unidos son impactantes. Como vimos, estar en el percentil 38 en Ecuador implica tener un ingreso promedio de USD 483, mientras que estar en el mismo percentil en Estados Unidos supone un ingreso promedio de USD 2.075, es decir cuatro veces más! Es el mismo percentil, lo único que cambia es el país.
Si este hogar se ubicara en el percentil 50 de la distribución del ingreso (justo en la mitad donde serían más ricos que el 50% de la población, pero más pobres que el otro 50%), el ingreso promedio sería de USD 672. En Estados Unidos, el ingreso promedio del percentil 50 es USD 2.829. Si se compara con Europa, el percentil 50 tiene un ingreso promedio de USD 2.540, mientras que en Corea del Sur es de USD 2.727. Estos datos indican que, en promedio, el percentil 50 en las economías desarrolladas gana cuatro veces más que un ecuatoriano ubicado en el mismo percentil. La Tabla 1 presenta las diferencias de ingresos del percentil 25, 50 y 75 entre Ecuador y otras economías desarrolladas seleccionadas.

Fuente: World Inequality Database. Elaboración: Propia
Ecuador no solo no está convergiendo con el mundo desarrollado, sino que la proporción del ingreso nacional que se llevan las clases bajas y medias es ínfimo. Es decir, no hay convergencia ni a nivel de ingreso ni en niveles de desigualdad. El porcentaje del ingreso nacional que se lleva el 50% más pobre es del 10,8% cuando en la mayoría de los países europeos y del este asiático supera el 20% (Gráfico 3). Lo más sorprendente es que, cuando la región logra crecer, esto no se traduce en un aumento sostenido y amplio en la participación del ingreso del 50% más pobre. Por ejemplo, cuando Chile crecía a un ritmo moderado a inicios del siglo, la participación del 50% más pobre disminuyó! Por su parte, Corea del Sur crecía rápido en los ochenta y noventa y, a diferencia de Chile, la participación del 50% más pobre crecía simultáneamente (Gráfico 4) y llegó a su punto máximo de 28% en 1995, año en que se convirtió en un país de ingreso alto. Esto es un claro ejemplo de un país con crecimiento inclusivo.

Fuente: World Inequality Database. Elaboración: Propia
En el caso de Ecuador, a pesar de que tuvo un crecimiento mayor del 50% más pobre en comparación con otros países andinos, nunca llegó a superar aunque sea el 15%. Además, en la última década, la mayoría de los países andinos han mostrado una disminución en la participación del 50% más pobre.

Fuente: World Inequality Database. Elaboración: Propia
¿Existe una salida a la trampa de los ingresos medios?
Como vimos, Ecuador está dentro de la trampa de los ingresos medios. Si hacemos una simulación muy sencilla utilizando la inteligencia artificial y asumiendo una tasa de crecimiento promedio del PIB de 1,5% (promedio desde 2022 y asumiendo un crecimiento en 2025 de 4%) y un crecimiento poblacional constante de 0,9%, Ecuador se convertiría en un país de ingreso alto en 2158. Es decir, solo llegar a un PIB per cápita de USD 14.000 (umbral de país de ingreso alto) tomaría al país 134 años! Ahora bien, asumamos un crecimiento un poco más alto y usemos un promedio de 3,5%. En este escenario, Ecuador se convertiría en un país de ingreso alto en 2058!
Estas simulaciones no están muy lejos de las estimaciones realizadas a nivel académico para países similares a Ecuador. Por ejemplo, un estudio del Banco Mundial (2024a) para Perú señala que el crecimiento potencial de este país pasará de 2,1% en 2024 a 1,4% en 2050. Si este escenario base continúa, Perú alcanzaría el umbral de ingreso alto en 64 años! Ahora, en un escenario moderado con un crecimiento entre 3%-3,5% Perú sería un país de ingreso alto en 2050 y en un escenario de crecimiento ambicioso (5%) sería en 2045. Solo por poner un ejemplo, a Corea del Sur le tomó 16 años pasar de ingreso medio-alto a alto, mientras que a Perú le habrá tomado 42 años!!
Salir de la trampa antes del 2050 requiere de tasas de crecimiento iguales o superiores al 5% durante los próximos 20 años. La racha más larga de Ecuador creciendo de manera consecutiva más del 5% son cincos años entre 1972-1976 y tres años entre 2011-2013. Es decir, salir de la trampa de los ingresos medios no es nada fácil y muy pocas economías lo han logrado (ver la nota en el Gráfico 5).

La evidencia muestra que salir de la trampa de los ingresos medios requiere pasar de una estrategia basada únicamente en la acumulación de capital físico, a una de crecimiento sostenido de la productividad. A medida que se avanza en el proceso de desarrollo, el rendimiento del capital ya no sigue siendo tan alto como era al inicio y por eso se deben buscar nuevos motores de crecimiento (Banco Mundial, 2024b). Esto no quiere decir que la inversión deja de ser necesaria, sino que se debe complementar con más productividad. En ese sentido, el principal problema de Ecuador y otros países latinoamericanos de ingreso medio es el bajo crecimiento de la productividad y su contribución al crecimiento agregado (Gráfico 6 y 7).

A diferencia de lo establecido en el análisis económico tradicional, la productividad no es algo exógeno o “natural”. De hecho, la productividad es endógena a la estructura económica presente y depende en gran medida de 1) los bienes y servicios que producimos y 2) la eficiencia con la que producimos dichos bienes. La primera se relaciona con la productividad intersectorial o entre sectores (ingresar a nuevos sectores con mayor productividad), mientras que la segunda se refiere a la productividad intrasectorial (dentro de un mismo sector).
Ecuador tiene mucho que mejorar en ambas, pero un especial énfasis se debe hacer con respecto a la productividad intersectorial. El país, al igual que toda la región, todavía no consolida un proceso de cambio estructural en donde los factores de producción se mueven desde sectores de baja productividad a industrias de alta productividad. De hecho, como lo muestra un reciente estudio de la CEPAL (2025), la mayor parte del empleo (63,8%) sigue concentrado en los sectores de menor productividad como agricultura y comercio (Gráfico 8). Por tales motivos, la contribución de la productividad intersectorial al crecimiento de la productividad total ha sido baja (0,5 puntos porcentuales) o, incluso, negativa como se ve en el Gráfico 9. Esto es muy diferente a la experiencia de Corea del Sur en donde la contribución de la productividad intersectorial promedió 2 puntos porcentuales en la época de alto crecimiento entre 1980-2000.
La teoría y evidencia de otros países demuestra que ingresar a nuevos sectores e introducir constantemente nuevos bienes y servicios es lo que se necesita para generar ganancias sostenidas de productividad (Cherif & Hasanov, 2015). ¿Por qué es esto importante? Seguir produciendo lo mismo lleva a un estancamiento en la productividad porque no existe más espacio para realizar mejoras o variaciones; por ejemplo, ¿qué otra variación se le puede hacer a un camarón? Pues las variaciones son nulas o muy pocas. Por eso, producir nuevos bienes permite que haya más espacio para efectos “learning by doing” (aprender haciendo) lo que se traduce en ganancias de productividad.

En ese sentido, no todas las industrias tienen el mismo espacio para continuar aumentando constantemente sus niveles de producción. La trampa de los ingresos medios es una situación en donde países como Ecuador tienen salarios demasiado altos para seguir compitiendo en precios contra otros países más pobres y con salarios menores que exportan lo mismo que Ecuador. Por lo tanto, seguir ganando más mercado, o mantener el mercado, empieza a resultar cada vez más difícil. Y como vimos, el espacio para realizar más upgrading o mejoras es limitado. Por ello, producir nuevos productos y en industrias con mejor prospecto o espacio para introducir variaciones es clave para continuar aumentando de manera sostenida la producción y, por ende, la productividad.
Por ejemplo, una de las razones por las que el crecimiento en China ha sido tan dinámico y alto en comparación con países latinoamericanos se debe a que la mayor parte del crecimiento de sus exportaciones ha sido el resultado de expandir las líneas de productos vendidos, algo conocido como el crecimiento en el margen extensivo del comercio (lo opuesto es el margen intensivo que es el crecimiento únicamente como resultado de aumentar las exportaciones de los mismos productos de siempre) (Kehoe & Xu, 2025). Incluso, el fuerte crecimiento de Chile en los noventa fue resultado de la introducción y exportación de nuevos productos que antes no exportaba el país (margen extensivo) (Agosin, 2023).
Si bien esta diversificación se dio en el mismo sector agrícola, la experiencia de Chile junto con la de China reflejan que el crecimiento sucede cuando más variedades de productos se elaboran y exportan. No obstante, la productividad en Chile ha estado estancada en las últimas décadas con respecto al mundo desarrollado (Gráfico 11) y deja como lección que la diversificación y expansión hacia nuevas líneas de productos debe realizarse en sectores que, en el largo plazo, tengan mayor espacio para introducir innovaciones que aumentan la productividad sostenidamente y ofrezcan salarios más altos como sucedió en Corea del Sur y ahora en China. Es decir, la diversificación se debe realizar hacia sectores cada vez más sofisticados porque como menciona la CEPAL (2025):
“No todos los sectores son iguales ni tienen el mismo dinamismo en términos de demanda de habilidades y aumento de la productividad. Las estructuras productivas más complejas (más diversificadas y con una mayor presencia de sectores intensivos en tecnología y conocimiento) tienden a alcanzar mayores niveles de productividad y trayectorias de aumento de la productividad más elevadas que las economías muy concentradas en la producción de algunos productos y servicios de baja sofisticación”.
Gráfico 11. Productividad laboral como porcentaje de la de Estados Unidos: Chile vs. Corea del Sur

Fuente: Palma (2019).
Una vez considerado esto podemos llegar a la primera gran conclusión de este artículo: los aumentos sostenidos de la productividad dependen de diversificar la producción hacia sectores de mayor sofisticación. Especial énfasis se debe hacer en estos sectores porque en ellos es en donde hay más espacio y oportunidad para innovar, lo que lleva a ganancias de productividad sostenidas en el largo plazo. Esto es importante si es que vemos a la productividad como algo dinámico en donde distintos factores juegan un rol diferente en cada etapa de desarrollo.

Fuente: Banco Mundial (2024a).
En las etapas iniciales, simples mejoras en infraestructura y educación básica y secundaria pueden generar mejoras en productividad. Pero una vez llegado a la etapa de ingreso medio-alto, mayor énfasis se debe dar a la gobernanza, educación terciaria y, sobre todo, a la innovación. Para continuar sosteniendo el crecimiento salarial y mantener costos laborales unitarios competitivos, se requiere ingresar a industrias con mayor sofisticación y valor agregado que operan a niveles más altos de productividad (Banco Mundial, 2024b). Esto es muy diferente a la visión conservadora que presenta como única alternativa a la reducción de salarios para continuar siendo “competitivos”. Por eso, la innovación es el principal determinante de la productividad en los países de ingreso medio-alto y alto porque permite elaborar nuevos productos o variaciones en sectores sofisticados que facilita sostener un nivel de ingreso cada vez más alto. Esto es crucial en países de ingreso medio-alto que tienen una fuerza laboral más educada en comparación con países de ingreso bajo, pero que no pueden ser productivos porque no existen los sectores intensivos en innovación, conocimiento y habilidades que los absorban.

Fuente y elaboración: Propia.
¿Cómo estimular la innovación en la etapa de ingreso medio-alto?
Como vimos, el crecimiento económico en la etapa de ingreso medio-alto depende de la productividad. A su vez, vimos que el crecimiento basado en productividad depende de la introducción constante de nuevos bienes y servicios en sectores de mayor sofisticación. Por último, analizamos por qué el crecimiento de la productividad en el largo plazo requiere de la innovación. La siguiente pregunta que debemos hacernos es ¿cómo estimular la innovación en una economía? Pues se lo hace a través de la acumulación de capacidades tecnológicas.
Para tener convergencia a nivel de ingresos se necesita simultáneamente convergencia a nivel tecnológico. Sin embargo, países como Ecuador sufren de fallas de capacidades (capability failure en inglés) como resultado de una inercia o ausencia de política pública. Ecuador tiene bajo nivel de gasto en investigación y desarrollo no solo porque no tiene suficiente dinero para hacerlo, sino porque simplemente no tenemos la menor idea de cómo hacerlo. Por poner un caso extremo, el gobierno pueda darle financiamiento ilimitado a una empresa local ensambladora de carros para que construya, digamos, un motor eléctrico. Pero por más que esta empresa tenga el dinero, hacerlo no va a ser tan fácil porque no tiene el conocimiento ni know-how para hacerlo. Además, el sector productivo local ni siquiera tiene los incentivos para innovar porque se concentran en actividades productivas que no son intensivas en conocimientos e innovación.
Este capability failure se profundiza a través de dos políticas que generan cierto crecimiento en etapas iniciales, pero que paradójicamente luego lo detienen. Estas dos políticas son la apertura comercial e inversión extranjera directa (IED). Si vemos al desarrollo económico como un proceso dinámico (con diferentes determinantes dependiendo de cada etapa) y con destino final la producción de bienes y servicios sofisticados y de mayor valor agregado, estas dos políticas (apertura + IED) no pueden promover la acumulación de capacidades tecnológicas necesarias para arribar a dicho destino y converger con el mundo desarrollado.
La simple apertura comercial se enfoca en la ventaja comparativa actual en bienes con poco espacio para generar innovación y ganancias en productividad. Nuevamente, ¿qué otras variedades se le puede hacer a un camarón o un plátano? ¿Y en minería o petróleo? La productividad en estos sectores se estanca en el largo plazo y lleva a la trampa de los ingresos medios. En Chile, la productividad del sector minero se ha estancado e, incluso, disminuido en las últimas décadas, mientras que las estimaciones para Perú indican que en los próximos años el crecimiento de la productividad del sector minero será negativo (Banco Mundial, 2024a). La simple apertura comercial genera una concentración de la producción a niveles tempranos de PIB per cápita e impide o desacelera la introducción de nuevas variedades en sectores más sofisticados que sostengan el crecimiento de la productividad (no existe crecimiento en el margen extensivo del comercio).
Por otra parte, la IED que llega a Ecuador tiene un efecto similar porque suele concentrarse en sectores extractivos como la minería y no en sectores dinámicos como la manufactura. Incluso, cuando la IED llega al sector manufacturero en países como México o Vietnam, esta suele enfocarse únicamente en actividades de ensamblaje buscando aprovechar salarios bajos. Lo más preocupante es que una dependencia excesiva en la IED implica que la mayor parte de la industria está bajo propiedad de empresas extranjeras que no están interesadas en permitir que el país receptor haga las actividades y productos de mayor valor agregado y rentabilidad. Además, toda su investigación y desarrollo la hacen en sus sedes locales en países desarrollados, impidiendo la transferencia de conocimientos al país receptor de la IED.
En ambos casos, la simple apertura comercial e IED impiden la acumulación de capacidades tecnológicas al no permitir que el país gane experiencia en la elaboración de bienes de mayor sofisticación y actividades intensivas en habilidades. A diferencia de un escenario de fallas de mercado que únicamente requiere cierta regulación, las fallas de capacidades necesitan de una intervención fuerte del Estado para sacar a la economía de este escenario subóptimo o equilibrio de bajo desempeño.
Es así como llegamos a la segunda conclusión de este artículo: un país de ingreso medio-alto e incluso aquellos que apenas superan el umbral de ingreso alto (Chile) deben moverse de una especialización productiva basada en comercio, a una especialización basada en tecnología y conocimiento. La primera está sustentada en las ventajas comparativas iniciales como recursos naturales y mano de obra barata; mientras que la segunda se sustenta en la acumulación y explotación de capacidades tecnológicas.
Por eso, la convergencia en capacidades tecnológicas lleva a una convergencia en nivel de ingreso porque ayuda a diversificarse a industrias y productos que sostienen salarios más altos y tienen mejor prospecto para el crecimiento de la innovación y productividad.
¿Cómo acumular capacidades tecnológicas que llevan a mayor innovación?
Antes de analizar qué estrategias se pueden aplicar para acumular capacidades tecnológicas, primero hay que definir cuáles tecnologías desarrollar. Un país no tiene por qué diversificarse a todos los sectores y producir un poco de todo; por ejemplo, para Ecuador no es técnicamente ni económicamente deseable producir aviones, naves espaciales o vacunas contra el Covid. Por lo tanto, ¿a qué sectores y tecnologías deberían los países de ingreso medio apuntar?
La diversificación debe hacerse hacia tecnologías de ciclo corto (Lee, 2013). Estas tecnologías se llaman de ciclo corto porque no dependen fuertemente del conocimiento histórico pasado, por lo que requieren de menor esfuerzo para aprender sus procesos de producción. Son tecnologías que están en constante cambio, presentan menores barreras de entrada y más prospecto de crecimiento. En otras palabras, estas tecnologías tienen una curva de aprendizaje más corta y un conocimiento que está en constante actualización, lo que facilita encontrar un nicho para los países de desarrollo tardío y tomar el liderazgo.
El ciclo de una tecnología se mide con datos de patentes y se define como la edad de las patentes que un país cita. Si una patente de un país cita patentes de muchas décadas atrás, esta constituye una tecnología de ciclo largo porque todavía depende del conocimiento pasado (por ejemplo, productos farmacéuticos). Por el contrario, si una patente cita a patentes de unos pocos años atrás, es una tecnología de ciclo corto (menor tiempo) porque depende de conocimiento más reciente.
Corea del Sur y Taiwán diversificaron su producción en los ochenta y noventa en tecnologías de ciclo corto como las tecnologías de la información y comunicación, electrónicos, televisiones, entre otros. Al ingresar a estos sectores, estos dos países asiáticos tuvieron mayor facilidad para innovar y sacar réditos económicos. Por el contrario, Brasil continúa concentrado en tecnologías de ciclo largo que requieren más tiempo para aprender su conocimiento y enfrentan mayor competencia de las potencias europeas y estadounidenses que tienen una dominación histórica y absoluta en dichos sectores.
Una vez definido qué tipo de tecnologías seleccionar, debemos establecer las políticas para acumular capacidades tecnológicas en esos sectores. Para dar ejemplos de cómo hacerlo, me gustaría mencionar dos políticas en concreto: 1) licencias tecnológicas e 2) ingreso-salida-ingreso de las cadenas globales de valor. Estas dos políticas deben implementarse en empresas de propiedad local para que el conocimiento y know-how se quede dentro del país y sirva como catapulta para innovar en el futuro y continuar subiendo en la escalera de valor, capturando así los segmentos más rentables y que ofrecen salarios más altos.
Con respecto a las licencias tecnológicas, estas son un tipo de colaboración entre una empresa local y una extranjera que ya domina la producción de un determinado bien. A través de una licencia tecnológica, la empresa extranjera se compromete a enseñar a la empresa local todo su conocimiento y know-how para que pueda adoptar las mejores y más avanzadas prácticas en determinada área. A cambio, la empresa local paga a la empresa extranjera regalías como un porcentaje de las ventas y exportaciones del nuevo producto. Este tipo de acuerdos, que muchas veces funcionan como un joint venture, permiten la acumulación de capacidades tecnológicas y la transferencia de conocimiento explícito y tácito que le permitirá a la empresa local continuar subiendo en la escalera de valor una vez concluido el acuerdo. A continuación, se muestra un ejemplo de un acuerdo de licencia tecnológica de 1968 entre una empresa coreana de petroquímicos y la estadounidense Dow:
Acuerdo de licencia tecnológica en Corea del Sur, 1968

La otra política para acumular capacidades tecnológicas corresponde al ingreso-salida-ingreso de las cadenas globales de valor. Como primer paso, unirse a una cadena global de valor puede ser una gran idea para facilitar la transferencia de conocimientos porque usualmente involucra inversión extranjera directa que trae al país receptor la producción de ciertos segmentos. Sin embargo, el siguiente paso debe ser desvincularse de esa relación para que el país receptor, con las capacidades que acumuló en la etapa inicial, puede empezar a realizar actividades de mayor valor agregado. Finalmente, una vez que el país ya está establecido en los segmentos más rentables, puede unirse nuevamente a la cadena global de valor moviendo la producción de menor valor agregado a países con sueldos más bajos.
Esto es un proceso dinámico en donde el país local utiliza a las cadenas globales de valor para aprender, pero luego se independiza de ella. Si continúa atado, continuará realizando las actividades de bajo valor agregado, como el simple ensamblaje. Además, las multinacionales y empresas extranjeras siempre están buscando países con sueldos más bajos para mover su producción, por lo que cualquier momento pueden abandonar el país y dejarlo sin nada. Pero si el país receptor aprovechó de manera inteligente su tiempo en la cadena y acumuló capacidades, podrá ingresar a otros segmentos dentro de la industria y seguir siendo relevante.
Una estrategia de ingreso-salida-ingreso permite acumular verdaderamente habilidades y capacidades tecnológicas para continuar diversificando la producción a segmentos más rentables; pero algo positivo también es que permite una mayor tracción e interconexión con toda la economía local. Si un país se dedica solo al ensamblaje, gran parte de los insumos son importados, pero si uno aplica la estrategia mencionada, el país local puede empezar a usar insumos y materias primas locales. Es decir, se crean más encadenamientos hacia atrás y adelante que generan crecimiento y empleo. Esto puede ser la razón por la que México, a pesar de sus acuerdos comerciales y de exportar bienes relativamente diferenciados, no se ha terminado de desarrollar pues nunca logró construir una base de conocimiento local para capturar los segmentos de mayo valor al estar todo en mano de empresas extranjeras.
Para analizar un caso anecdótico, en el Gráfico 12 se puede observar cómo entre 1980 y 1995 Corea del Sur redujo el contenido importado en sus exportaciones lo que significa que empezaron a utilizar más insumos locales en sus procesos de producción. Esta es una etapa de salida de las cadenas globales de valor y de mayor valor agregado nacional. Luego, desde el año 2000 empezaron a vincularse nuevamente con las cadenas globales de valor al mover la producción de bajo valor a países como China y Vietnam.
Gráfico 12. Contenido importado en las exportaciones de Corea del Sur

Fuente: Banco Mundial (2023).
¿Qué nos enseñan los ganadores del Premio Nobel de Economía 2025?
De manera acotada, hemos visto que el crecimiento en la etapa de ingreso medio-alto depende del crecimiento de la productividad sustentado en la diversificación productiva a sectores más complejos con mayor espacio para innovar. También vimos que la innovación depende de la acumulación de capacidades tecnológicas. Ahora ¿cómo se vinculan estas conclusiones que hemos discutido con los estudios de los ganadores del Premio Nobel de Economía 2025?
Primero, los Nobel de Economía de este año resaltan, a través del análisis histórico y empírico, que el crecimiento económico de largo plazo depende de la innovación y desarrollo tecnológico. El historiador económico Joel Mokyr señala que el mundo alcanzó mejores estándares de vida gracias a las mejoras tecnológicas que aumentaron la productividad laboral, sobre todo desde el inicio de la Revolución Industrial en el siglo XVIII. Por su parte, Philippe Aghion y Peter Howitt enfatizan que la introducción de nuevos productos a través de la innovación sostiene el crecimiento en el largo plazo. Ahora, la lección más importante que dejan los Nobel de este año es que el crecimiento basado en innovación tecnológica también constituye un proceso de destrucción creativa con ganadores y perdedores.
Dentro del contexto de desarrollo económico dinámico que hemos discutido en este artículo, la destrucción creativa implica que adoptar una estrategia de crecimiento basada en la innovación y diversificación productiva supone dar menor importancia a los sectores productivos tradicionales (agrícola, agroindustrial, minero) y enfocarse en dar todo el apoyo posible a nuevos sectores que llevan a un nivel de equilibrio más alto. Obviamente, los grupos de poder asociados a los sectores tradicionales se opondrán porque su posición de poder económico y político está en amenaza. En otras palabras, impiden el proceso de destrucción creativa que promueve el crecimiento sostenido de largo plazo.
La destrucción creativa que conduce al desarrollo es un proceso político y, lamentablemente, la política productiva de Ecuador está siendo dictada por las élites económicas vinculadas a los sectores tradicionales. Pero no son solo las élites las que tienen a Ecuador atrapado en una dinámica de baja crecimiento, sino también la tecnocracia económica ecuatoriana que erróneamente sigue apostando por la agricultura y minería, sectores con poco espacio para aumentar la productividad agregada e innovación. A diferencia de lo que concluyen los Nobel de Economía 2025, Ecuador está lejos de incentivar un ecosistema que promueve la innovación y cambio tecnológico. Esto es grave porque al seguir enfocándose en sectores que son temporalmente rentables hoy, se sacrifica el desarrollo de sectores intensivos en conocimientos que son más deseables en el futuro.
Por lo tanto, Ecuador no está convergiendo con el nivel tecnológico ni de ingreso del mundo desarrollado. Si los Nobel de Economía enfatizan que la innovación y desarrollo tecnológico son los ingredientes para el crecimiento de largo plazo, bajo las políticas actuales Ecuador permanecerá estancado. Si el banano, camarón y cacao no permitieron cerrar la brecha con los países de ingreso alto en el pasado, ¿qué nos hace pensar que la exportación de nuevos productos agrícolas como la pitahaya lo hará? Tomando en cuenta la evidencia y análisis de este artículo, podemos concluir que en lugar de convergencia, desafortunadamente solo habrá más divergencia en los años por venir.
[1] A los USD 450 de ingreso per cápita que resulta de dividir 1800/4, se suman USD 40 que el World Inequality Database estima como ingreso adicional para poder realizar comparaciones entre países en términos de impuestos a la producción.
Referencias
Agosin, M. (2023). Productive development policy for Chile: an alternative to stagnation. CEPAL Review 139, 117-133.
Banco Mundial. (2023). Innovative Korea: Leveraging Innovation and Technology for Development. https://documents.worldbank.org/en/publication/documents-reports/documentdetail/099081723222522546
Banco Mundial. (2024a). Long-Term Growth Prospects in Peru : Leveraging the Global Green Transition and the Reforms Needed to Become a High-Income Country. https://documentos.bancomundial.org/es/publication/documents-reports/documentdetail/099323309062418738
Banco Mundial. (2024b). World Development Report: The Middle-Income Trap. https://www.worldbank.org/en/publication/wdr2024
CEPAL. (2025). Panorama de las Políticas de Desarrollo Productivo en América Latina y el Caribe, 2025: ¿cómo salir de la trampa de baja capacidad para crecer? https://www.cepal.org/es/publicaciones/82535-panorama-politicas-desarrollo-productivo-america-latina-caribe-2025-como-salir
Cherif, R & F, Hasanov. (2015). The Leap of the Tiger: How Malaysia Can Escape the Middle-Income Trap. FMI. https://www.imf.org/en/publications/wp/issues/2016/12/31/the-leap-of-the-tiger-how-malaysia-can-escape-the-middle-income-trap-43021
FMI. (2024). Ecuador Selected Issues. IMF Country Report No. 24/358
Kehoe, T & Xu, X. (2025). Openness and Growth: A Comparison of the Experiences of China and Mexico. NBER. https://www.nber.org/papers/w34181
Lee, K. (2013). Schumpeterian Analysis of Economic Catch-Up: Knowledge, Path-Creation, and the Middle-Income Trap. Cambridge University Press.
Palma, J. (2019). The Chilean economy since the return to democracy in 1990. On how to get an emerging economy growing, and then sink slowly into the quicksand of a “middle-income trap”. University of Cambridge.
