Banco Central, Deuda, Reservas Internacionales

El récord de Reservas Internacionales no es motivo de festejo si la plata no se queda en el país

El 23 de diciembre de 2020 se concretó el segundo desembolso del acuerdo crediticio que mantiene el Ecuador con el FMI. Este desembolso por un monto de USD 2000 millones de dólares hizo que la reserva internacional se eleve a un total USD 7377 millones. El Banco Central y varios medios de comunicación lo anunciaron como el nivel más alto de las reservas que el país ha tenido desde el inicio de la dolarización. Son ya USD 4000 millones que ha desembolsado el FMI y se suman otros ingresos de por deuda externa sobre todo con organismos multilaterales. Esto puede leerse como una buena noticia pero requiere matices y advertencias importantes. Primeramente, debemos insistir que estos ingresos son deuda y por tanto implicarán egresos en el futuro. Además, este dinero viene atado a preocupantes condiciones: austeridad, precarización del trabajo y desregulación. Esto lo hemos denunciado pública y directamente al propio FMI. No obstante, en este post queremos centrarnos en una preocupación adicional sobre lo que pueda suceder con la reserva internacional si consideramos los antecedentes de la gestión del gobierno de turno y su permisividad en materia de salida de capitales.

Si bien la Reserva Internacional ha alcanzado una cifra récord, preocupan las decisiones económicas del gobierno así como su permisividad en materia de salidas de capitales.

Antes que nada, recordemos que la reserva internacional, clave para la buena gestión de la liquidez en dolarización, aumenta cuando llegan recursos desde el exterior y disminuyen cuando estos se van. Es así de simple. Por ejemplo, los ingresos por exportaciones, siempre y cuando se depositen en el país, hacen que aumenten las reservas. El problema en ese punto es garantizar que los grandes exportadores ingresen las divisas que generan por sus negocios y, por ende, ayuden a fortalecer las Reservas Internacionales. El problema es que no lo hacen. Por el lado de los egresos: los pagos de importaciones, los pagos de deuda y la fuga de capitales disminuyen los niveles de reservas internacionales del país. Enfoquemonos en la deuda. Los desembolsos de deuda, como los USD 4.000 millones que ya ha desembolsado el FMI entre octubre y diciembre, hacen que la reserva aumente. Pero, al igual que con la inversión extranjera, es necesario considerar que esa entrada actual de recursos también significa un flujo futuro de salida.

Antes del tan anunciado récord de este mes, las reservas llegaron a un monto bajísimo entre Febrero y Marzo de este año (USD 1990 millones al 1 de marzo de 2020) a inicios de la crisis sanitaria. Esto se debió a los giros al exterior o salidas de capitales donde actores privados e incluso el mismo gobierno tuvieron responsabilidad. No olvidemos, por ejemplo que, entre enero y abril de este año, el gobierno nacional prepagó USD 936 millones de deuda externa producto de las apuestas especulativas perdidas por el ex Ministro Richard Martínez. Como se mencionó anteriormente, los pagos de deuda, al igual que cualquier giro de dinero público o privado al exterior, son causas de disminución de las reservas internacionales del país.

El mes de abril 2020, en el peor momento de la pandemia, existieron fuertes salidas de capitales con afectación negativa para las reservas internacionales. Si estas no cayeron aún más que en los meses anteriores fue “gracias” a la restitución parcial del Fondo de Liquidez para las entidades del sistema financiero. Por supuesto, los medios de comunicación y voceros del gran sector financiero se esmeraron en ocultar este grave hecho centrándose en los valores netos de flujos de capital y ocultando la gravedad del problema de salida de capitales.

El problema de fuga de capitales privados es además una peligrosa constante para el Ecuador. Los medios de comunicación, los voceros de la banca y el propio FMI se han empeñado en minimizar el problema diciendo que en el Ecuador no han existido problemas de fondos externos buitres como en Argentina. Sin embargo, hay que entender que existen varios tipos de fugas de capital igual de dañinos para las economías. Pensemos la fuga de capitales con un ejemplo de un colegio. La fuga de capitales de los fondos buitre es como hablar del estudiante extranjero de intercambio que salta rápidamente por encima de un muro y se escapa del colegio. Llegó y se fue rápidamente. Es ciertamente una fuga. Pero por otro lado hay un estudiante ecuatoriano que se escapa todos los días por la puerta principal que el conserje ha dejado abierta de par en par. Además, hay días en que ese estudiante llega hasta la puerta del colegio pero nunca entra. Fuga también. Ese es el tipo de fuga de capitales a la ecuatoriana con una alegoría simple. Más grave aún es que todos quienes minimizan el problema, banqueros, FMI y gobierno, comprenden perfectamente el problema de la fuga de capitales a la ecuatoriana.

Ya hablando en términos económicos: son los ecuatorianos y ecuatorianas más pudientes (que representan menos del 1% de la población) que sacan o tienen sus capitales fuera. De acuerdo a los datos del propio Banco Central a inicios de 2020 cuando comenzó la crisis del Covid19, USD 27.612 millones se encuentran fuera del país (USD 6.442 millones correspondientes al sistema financiero y USD 21.170 millones a personas naturales y empresas). Si consideramos que los depósitos en el Ecuador están en alrededor de USD 34.000 millones, la cifra de capitales que están fuera es equivalente al 80% del sistema financiero nacional. Es todo un sistema financiero paralelo en el extranjero, que no contribuye al desarrollo del país ni a la recuperación económica, no contribuye a las reservas internacionales y no ayuda a la salud de la dolarización.

Hacemos un llamado, a las autoridades nacionales, al FMI y, finalmente, a los actores del sector financiero y privado a que tomen las decisiones del caso para sostener las Reservas Internacionales lo que implica evitar que estas se vean mermadas por salidas injustificadas o evitables de recursos.

Si por un instante dejamos las demás críticas de lado, podemos decir que es una barbaridad que el Acuerdo con el FMI no aborde seriamente el tema cuando el FMI lo conoce perfectamente. Si bien incluye un objetivo indicativo de comportamiento de la Reserva Internacional, no hay evaluación del problema de flujos de capitales, no hay criterios cuantitativos para medirlo y evaluarlo; y no hay medidas para palear el problema. El acuerdo se limita a exigir que el gobierno acumule suficientes reservas (¡del sector público!) para cumplir sus obligaciones financieras futuras, incluyendo particularmente aquellas con el Fondo. Es más grave esta ausencia cuando el FMI está obligado por su convenio constitutivo a precautelar que no haya salidas considerables de capital durante la vigencia de sus acuerdos y cuando su la Oficina de Evaluación Independiente emitió su informe sobre flujos de capital donde reconoce que la entidad debe darle mayor importancia al problema y fortalecer las medidas para afrontarlo.

No basta celebrar un “récord” si los dólares que están en el país, además de no contribuir a la recuperación económica, mañana podrían no estarlo.

Si bien la Reserva Internacional ha alcanzado una cifra récord, preocupan las decisiones económicas del gobierno así como su permisividad en materia de salidas de capitales que afectan la salud de la misma. Además, no tiene nada de malo que los recursos de la reserva circulen en la economía del país y contribuyan a su recuperación y desarrollo. Lo grave es cuando los recursos se van del país o simplemente no ingresan y prefieren a un paraíso fiscal. Preocupa que esto esté acompañado del silencio cómplice del FMI que sabe cuál es el problema. Hacemos un llamado, a las autoridades nacionales, al FMI y, finalmente, a los actores del sector financiero y privado a que tomen las decisiones del caso para sostener las Reservas Internacionales lo que implica evitar que estas se vean mermadas por salidas injustificadas o evitables de recursos. No basta celebrar un “récord” si los dólares que están en el país, además de no contribuir a la recuperación económica, mañana podrían no estarlo.

1 comentario en “El récord de Reservas Internacionales no es motivo de festejo si la plata no se queda en el país”

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