Economía política

El “Nuevo Ecuador” de la mano con el FMI nos conducirá a otra década perdida.

Imagen tomada de https://www.facebook.com/100063527302729/posts/urgente-ecuador-se-prepara-para-un-nuevo-paquetazo-el-presidente-reelecto-daniel/1285953570198874/

«El FMI te da el paraguas cuando hay sol y te lo saca cuando llueve«, parafraseando a Mark Twain en alusión a los banqueros

Noboa, sin mostrar alternativas y carente de un equipo pragmático y exigente en términos de estar a la altura de las difíciles y complejas condiciones económicas que ahora mismo agobian al país, anunció que para este segundo mandato continuará con los compromisos adquiridos en el marco del Servicio Ampliado del Fondo (SAF) de mayo 2024, suscrito con el FMI, por el cual el país accedió a un nuevo crédito de USD $4.000 millones a 48 meses.

En 8 años (2017-2024), nos convertimos en el cuarto país más endeudado del mundo con el FMI y uno de los que más peso fiscal tiene la deuda pública consolidada en relación al PIB (70%). Esto significa que cada vez que nos dicen que no hay salida y que el país debe endeudarse interna y externamente para financiar gasto corriente o para pagar la misma deuda, hay menos grados de libertad para el accionar de la política fiscal que se torna crítica a la hora de administra una economía dolarizada que tendencialmente y en términos reales lleva varios años en franca recesión. En otras palabras, el cumplimiento de obligaciones de pago por concepto de capital e intereses durante los próximos años resta opciones concretas de desarrollo soberano, esto incluso más allá del gobierno que asuma la administración del país.  

Tomado de https://www.finanzas.gob.ec/https-wwwdeuda-publica-nueva-metodologia/

La dependencia de esta fuente de financiamiento externa en particular es preocupante, en razón de los condicionamientos y la reorientación obligada de los objetivos e instrumentos que adopta una política económica de matriz procíclica y recesiva, sin que responda prioritariamente a una agenda de desarrollo nacional que se necesita desplegar urgentemente para evitar mayor degradación y violencia social.     

Hagamos memoria… ¿a qué tipo de política económica nos referimos? A aquella de los 80s, 90s. A aquella de las décadas perdidas. A aquella de la austeridad para poner la “casa en orden” porque mejores días vendrán y estos nunca llegan para la gran mayoría de la población. A aquella que ve a la sociedad sólo como un mercado para hacer negocios, que incluso supone que no hay distorsiones ni barreras de acceso, salvo para los vulnerables, a quienes hay que dotar de ingreso monetario (compensación) para que accedan al consumo de bienes y servicios. No es lejano. Ya lo vivimos en año y medio y lo estamos experimentado en la versión remozada del “Nuevo Ecuador”.                       

Los condicionamientos tradicionales de los ajustes estructurales y por tanto compromisos adquiridos por Noboa en el Acuerdo SAF 2024 aún pendientes de cumplimiento: eliminación del subsidio a los combustibles y tarifas eléctricas, reforma tributaria y «eficiencia» de las empresas públicas (CNEL, CNT, PETROCUADOR), básicamente.

El Nuevo Ecuador necesita acceder a los USD 2500 millones que aún restan de desembolsar hasta 2028, pero sobre todo requiere la conformidad del FMI para acceder al financiamiento multilateral y comercial, éste último proveniente de bancos y fondos de inversión privados. Acceso a los mercados financieros internacionales en donde si bien el capital financiero nacional y transnacional es el principal beneficiado, el país necesita tener abiertas fuentes de financiamiento externas. La emisión de bonos soberanos de deuda con garantía de las propias multilaterales sería un hecho en 2025. El incremento de la deuda pública por el lado comercial- privado también es inminente, con todas las implicaciones de embargo de activos externos del país cuando se incumplen los pagos.   

Eliminación del subsidio a los combustibles y tarifas eléctricas  

Lo que ahora resolvieron mediante Decreto Ejecutivo No 20 fue la “eliminación del subsidio al diésel para las atuneras industriales” ¿Cuánto resuelve el problema de déficit fiscal? Sería marginal pero lo importante es la señal dada al “mercado” y de que el Gob. del Nuevo Ecuador está tomando “decisiones” para levantar los subsidios a los combustibles. Dentro del sector serían 29 empresas atuneras quienes se llevarían el 60% de un subsidio total de 70 millones promedio anual dado al sector pesquero.

Pero a esto se suma la eliminación generalizada de subsidios a las tarifas eléctricas dirigidos a los grandes consumidores. Si bien serían empresas que estarían en capacidad de asumir los costos reales, tendríamos un impacto directo en los costos de producción que a diferencia de competidores internacionales provenientes de economías con moneda propia, articulados al mercado exterior, esos incrementos en los costos son amortiguados por el tipo de cambio. He aquí en donde se sentirá el rigor de un esquema monetario inflexible como es la dolarización. El shock va directo a las variables reales (empleo, producción). Es un contrasentido, por decirlo menos, impactar en los costos y no en los flujos de salida de divisas, evasión o elusión tributaria de todas las exportadoras, no solo del pesquero, para reducir el déficit fiscal.   

Pero más allá del anuncio e impacto de la medida, lo más importante es que el FMI al tener mejores datos que las mismas autoridades económicas, saben que el grueso del subsidio al diésel 1, premium y diésel 2 –  de un total estimado de $ 1500 millones- se concentra en el transporte y paradójicamente en las termoeléctricas, que si el FMI no condiciona para el desembolso pendiente de $417 millones, presionará para la siguiente revisión en este mismo año. La eliminación del subsidio al transporte será gradual y “compensará” al transporte público. No hay nada nuevo, sino recordemos que en junio 2024, como parte de este mismo Acuerdo, Noboa implementó un sistema de bandas de los precios de las gasolinas extra y ecopaís en función a los precios internacionales del petróleo, y se “compensó” al transporte público, que en 2025 llegaría a USD $ 34 millones. El sistema de bandas es un paso previo a la liberación de precios y eso está en suspenso, pero deliberadamente, al paso que vamos, con la falta de mantenimiento y repotenciación de las refinerías (La Libertad, Esmeraldas y Shushufindi),  exacerbado por el reciente incendio en la refinaría de Esmeraldas, se presionaría aún más por la importación de combustibles para el transporte, con lo cual la liberalización sería un hecho.

Claramente se avisora mayor presión en la balanza de pagos via salida de dólares por la importación de combustibles, pero también menos ingresos por la caída de la producción petrolera y de la caída de precios del barril del petróleo de referencia WTI en los mercados internacionales, venido del conflicto global arancelario.  

Otra reforma tributaria:

En curso una nueva reforma tributaria que al no ser suficiente con la subida de 12 al 15% del IVA se propone sustituir ingresos eventuales con permanentes de acuerdo al compromiso mantenido con el FMI. No importa el rol redistributivo- progresivo de los impuestos. Tampoco de impuestos que socaban la anémica actividad productiva de la mayoría de sectores económicos. Disminuir el déficit fiscal vía focalización del gasto tributario y potencialmente un nuevo incremento del IVA estaría contemplado en la nueva reforma.

Transparencia de la situación financiera y económica de las empresas públicas:

En curso, anunciada por voceros gubernamentales, estarían las auditorías a las empresas públicas que se realizarán con firmas internacionales, compromiso también pendiente con el FMI. No se dirá nada sobre los recursos que fueron retirados arbitrariamente de los empresas públicas bajo la figura de convenios de liquidez, restando sus capacidades productivas y operativas. Estos recursos están depositados en el Banco Central y son monitoreados constantemente por el FMI ya que son otra fuente para garantizar el pago del servicio de la deuda externa.

“Las empresas públicas son ineficientes, dirán las auditorias, como argumento “técnico” previo a las APP e «irremediable» privatización de los sectores estratégicos.           

Lo que terminará pasando…  

Fuente: Tomado de https://www.finanzas.gob.ec/wp-content/uploads/downloads/2024/07/Ecuador-2024-Request-for-Extended-Arrangement-Under-the-EFF-BUNDLE-Espanol.pdf, Pág 13.

El paquetazo está en marcha, el “Nuevo Ecuador” se comprometió con el FMI en «racionalizar» disciplinadamente el gasto hasta que el saldo primario no petrolero del sector público no financiero (SPNF), incluídos subsidios, llegue a 5,5% del PIB durante la vigencia del Acuerdo SAF 2024-2028 (Ver Memorando de Políticas Económicas y Financieras). Sencillamente reducción sistemática del Estado, más de lo que ya hemos sentido en estos últimos años, menos economía pública-privada, mayor agudizamiento del conflicto político-institucional y consecuente degradación y convulsión social, hasta que se torna inviable. De ello hay una abultada y contundente literatura económica académica, especialmente desde los países del sur que desde este mismo Observatorio se han documentado.   

Referencias:

(https://www.imf.org/es/News/Articles/2024/05/31/pr-24197-ecuador-imf-board-approves-48-month-us-4-billion-eff-arrangement)

https://www.primicias.ec/economia/noboa-plan-focalizar-subsidio-diesel-industrias-transporte-97129/

https://www.presidencia.gob.ec/

https://www.finanzas.gob.ec/staff-report-fmi/

1 comentario en “El “Nuevo Ecuador” de la mano con el FMI nos conducirá a otra década perdida.”

  1. Buenos días, gracias por el muy buen análisis técnico de la situación económica del país para el 2025. Desde las guerras de la independencia hemos estado atados a los grandes imperios (Gran Bretaña en el siglo XIX y ahora a los Estados Unidos a través del FMI). Nos tienen dominados por los préstamos que nos han hecho y nos hacen estos imperios.

    Atentamente

    Marco Ulloa León

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