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Escalada de precios de los combustibles importados obligaría a eliminar completamente los subsidios (incluido gas de uso doméstico) para cumplir con las metas FMI

La escalada de precios de los combustibles a nivel global provocada por el conflicto en medio oriente, amenaza con el cumplimiento de metas con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Si el “Nuevo Ecuador” se mantiene incólume en su accionar de política económica anclado al programa de consolidación fiscal, tal como lo ha hecho en estos años, la subida de precios de los combustibles, incluido el gas de uso doméstico, sería inminente. La banda de precios que actualmente incrementa el techo del 5% mensual, en el caso de los combustibles, se modificaría para dar paso a la liberalización de precios con todas las implicaciones económicas y de conflictividad social.

El plan de consolidación fiscal para una economía dolarizada, en un ciclo que en términos reales no termina de recuperar la dinámica de la actividad económica prepandemia, es por demás rígido, que un choque externo como el incremento significativo de precios del crudo y consecuentemente de los combustibles que son fijados en los mercados internacionales, puede obligar a replantear el cumplimiento de metas e indicadores fondomonetaristas, especialmente si una de la fuentes principales de ingreso no tributario sigue siendo el petróleo, pero sobre todo por las erogaciones provocadas por la importación de combustibles. Esos son dólares que se van y no vuelven.

Por eso es que la caída de la producción petrolera pero también de la producción nacional de combustibles debió movilizar a las autoridades económicas a implementar medidas concretas como la urgente reparación y repotenciación de la Refinería de Esmeraldas y la reorientación de  inversiones a Petroecuador, más allá de esperar y depender preferentemente de la concesión a las empresas privadas. Llega a tal punto la inconsistencia, por decirlo menos, que ahora a Petroecuador le ponen hacer operaciones de cobertura de riesgo por la eventual caída del precio del petróleo, cuando todo apunta a que se mantendrá al alza, al menos por un tiempo. El riesgo que asume Petroecuador para cubrir un seguro petrolero millonario es fiscal no comercial, afecta al PGE no sólo a los balances de la petrolera estatal. Ministerio de Economía no cargue más pasivos y hasta eventuales pérdidas a Petroecuador.  

Para tener en cuenta las inconsistencias, el Ecuador entre los años 2020 y 2025 destinó aproximadamente USD 34.000 millones a la importación de combustibles (incluido gas), esto es 25% del PIB nominal de 2025. ¿Cuántas refinerías se hubieran podido construir para no depender ahora de los importadores privados nacionales y extranjeros?

  Fuente: Banco Central.

La demanda de combustibles importados en términos reales, como muestra el gráfico a continuación, ha sido creciente y al parecer se mantendrá en 2026 y en adelante, por lo que es fundamental recuperar la planificación energética. Si en 2020 importamos 46, 8 millones de barriles de combustible, en 2025 terminamos importando 73,6 millones de barriles.

Fuente: Banco Central

Los subsidios que han sido retirados del balance fiscal -y por eso no les preocupa tanto a los señores del ministerio de economía- han sido en gran parte cargados a la sociedad y así cumplir con las metas del saldo global consolidado del PGE (incluidos subsidios) con el FMI. De mantenerse la tendencia al alza de los combustibles importados en los mercados internacionales, como resultado de la agudización del conflicto en medio oriente, lo que viene para no alterar las metas de consolidación fiscal, sería la liberalización completa de los combustibles, incluido el gas de uso doméstico.

Referencias:

Estadísticas petroleras del Banco Central del Ecuador

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