Por considerar relevante para la opinión pública y el fomento del debate informado, así también para los fines propios de este Observatorio, recogemos el testimonio de un exministro de economía pero sobre todo como ex funcionario de carrera del Banco Central que según sostiene participó en las discusiones técnicas previas a la adopción de jure de la dolarización de la economía ecuatoriana (sólo el resaltado es nuestro énfasis):
“Quiero compartir algunos datos sobre la adopción de la dolarización que se conocen poco. No me contaron, estuve ahí:
El descalabro del sucre inicia con la inoportuna eliminación del sistema de bandas de flotación cambiaria en febrero de 1999 en un contexto de quiebras bancarias masivas y elevada inflación, con lo que el dólar evidentemente iba a constituir en un «refugio» para los capitales principalmente de los bancos sobrevivientes, lo cual iba a agotar obligadamente las reservas internacionales del Banco Central, y se requería de urgencia establecer un mecanismo de contención. Vamos con algunos hechos:
1. En el Banco Central se estableció con sus funcionarios expertos un equipo técnico ad-hoc para evaluar tres escenarios: convertibilidad, dolarización y control de cambios.
2. La convertibilidad era inviable porque no había suficientes reservas internacionales para mantener un tipo de cambio no muy elevado.
3. La dolarización presentaba el mayor costo social por lo que el Banco Central en su informe técnico no recomendó su implementación. La alternativa del control de cambios era viable, de carácter temporal, mucho menos costosa para la sociedad y no se abandonaba la moneda nacional.
4. Mahuad ordenó al Banco Central adoptar la dolarización y de no hacerlo amenazó reestructurar su dirección a través del Congreso.
5. El Directorio del Banco Central con P. Better a la cabeza, y V. Fierro en la Gerencia General, entre otros funcionarios, renunciaron por no estar de acuerdo con la dolarización en línea con el informe técnico que no la recomendaba.
6. Para la adopción de la dolarización se configuró el concepto de Reserva Internacional de Libre Disponibilidad (RILD) correspondiente a la parte líquida de las reservas internacionales que podía convertirse inmediatamente en dólares físicos para el canje de los sucres.
7. La división entre el circulante en sucres y la RILD arrojó el tipo de cambio de 25 mil sucres por dólar.
8. Los importadores con J. Ginnatta a la cabeza presionaban por un tipo de cambio bajo para mejorar sus ventas locales y los banqueros por uno alto para licuar un monto mayor de pasivos; Mahuad se inclinó por el cálculo técnico a última hora.
9. El plazo de canje de sucres por dólares se amplió por cuanto no se podían agotar de golpe todas las reservas líquidas porque con eso se afectarían los pagos internacionales del Ecuador.
10. Al anunciarse la dolarización los depósitos estaban todavía congelados y con su descongelamiento podrían darse retiros importantes que exigirían más dólares físicos, lo que requería también de más tiempo para acumular reservas internacionales para disponer de dólares para su canje.
11. Los funcionarios que participamos en el equipo técnico que elaboró el informe que no recomendaba la dolarización sufrimos retaliaciones posteriores por «estar en contra». Los fundamentos del informe eran el elevado costo social principalmente, y la pérdida de política cambiaria muy importante para atenuar «shocks» externos en una economía muy vulnerable como la ecuatoriana.
12. La dolarización no incidió directamente en la mejora de la economía en los años inmediatamente siguientes como muchos sostienen; fue el incremento del precio del petróleo y las enormes remesas de los migrantes (desplazados por la misma crisis que derivó en la dolarización).
13. La dolarización afectó enormemente a la competitividad del sector externo impactando en las exportaciones no petroleras (fuente externa de dólares); la importancia de las exportaciones petroleras cuyo precio no es dependiente de competitividad (y que se fue incrementando) ayudó a que no colapse en los primeros años hasta consolidarse.
14. El costo social de la dolarización fue enorme: incremento importante de la pobreza, migración masiva, licuado de los depósitos congelados, inflación de más de 90% en dólares en el primer año.
15. Se crearon muchos mitos como que la dolarización eliminaba la política monetaria y por tanto no cabía más el Banco Central desconociéndose de su rol indelegable de gestión de los pagos interbancarios en la economía y con el exterior.
15. Además de administrar el Sistema Nacional de Pagos y su conexión con flujos internacionales de pagos de toda la economía a través de las reservas internacionales, el Banco Central es responsable de la cobertura de la demanda de dinero físico (importa los billetes que usamos aunque con afectación a las reservas internacionales).
16. El Banco Central ha podido aplicar muchos de los instrumentos convencionales de política monetaria; existen estudios elaborados entre 2014 y 2017 incluso para que realice operaciones de mercado abierto y que funcione como ventanilla de redescuento. Hasta ha acuñado moneda y ha emitido dinero «secundario» (para que no se asusten algunos) a través del financiamiento a la Caja Fiscal entre 2014-2018 (luego le reemplazó el FMI). Lo que se perdió es la política cambiaria: lo único que no se puede es devaluar.
Conclusión: la dolarización se adoptó por presiones políticas debidas a intereses de grupos económicos bien identificados y no por viabilidad técnica; se consolidó por factores exógenos que fueron favorables y con alto riesgo de colapso en sus inicios; tuvo un costo social enorme y genera efectos secundarios (baja competitividad, erosión del crecimiento económico, entre otros) aunque se debe reconocer aspectos positivos (baja inflación, amplio horizonte de planificación económica, eliminación de costos cambiarios, entre otros)”
Fuente: Red social X: https://x.com/CarlosDLTorreEC/status/2045290401826017295?s=20
Esta versión testimonial abona en el entendimiento de economía política que desde este Observatorio varios de sus miembros han abordado en sus artículos publicados, incluido el último de Jerónimo Ibarra, mismo que generó la reacción del exministro y que hemos recogido en su integralidad.
