Leyes y regulación

¿Debe la Asamblea devolver la Ley de Creación de Oportunidades?

La semana pasada, el presidente Lasso presentó su primer proyecto económico urgente al que ha llamado “Ley de creación de oportunidades”. El día de hoy, 29 de septiembre a las 18h30, este proyecto debe atravesar la primera fase del tratamiento de toda ley: ser calificado por el Consejo de Administración Legislativa (CAL) en un escenario caracterizado por los siguientes elementos: 1) Lasso ha preferido no pasar por la Asamblea Nacional (como lo hizo en la ratificación inconstitucional del CIADI). De la mano con ello, ha posicionado la idea de que en ella se busca bloquear sus iniciativas. Esto es parte de un framing comunicacional que busca darle vía libre a sus proyectos o profundizar las tensiones con la Asamblea. 2) Varias de las propuestas que incluye el proyecto de ley son inconstitucionales. Así lo denuncian varias organizaciones sociales y políticas que coinciden con la propia Unidad Técnica Legislativa (UTL), ente que asesora al CAL, que emitió informe desfavorable a la calificación del proyecto por contener vicios de inconstitucionalidad y por no tratar una sola materia de manera que sea abordada por una sola comisión legislativa.

¿Debe el CAL devolver la Ley de Creación de Oportunidades? La respuesta es sí. Para ello los miembros del CAL deben ir más allá del framing que recae sobre la Asamblea además de respetar lo que dispone la Constitución y la Ley Orgánica de la Función Legislativa sobre el tratamiento de una ley en su primera etapa.

El CAL debe decidir a sabiendas del framing de Lasso y de su estrategia con la Asamblea

Si bien Lasso ha venido marcado desordenadamente el rumbo de la profundización neoliberal a base de anuncios, exhortos y la promulgación de varios decretos, hasta ahora había evadido pasar por la Asamblea Nacional. Ejemplo de ello: el gobierno ratificó el Tratado del CIADI, sin que la Asamblea pusiese decir nada y contrariando, de tal forma, lo que dispone la Constitución. Sobre esta jugada recaen ya varias demandas que deberán ser resultas por la Corte Constitucional en una oportunidad importante de mostrar imparcialidad y respeto a la Carta Magna.

De la mano del by-pass a la Asamblea, Lasso ha construido un relato sobre esta como un espacio de boicot. Más allá de la lectura de lo endebles que son sus primeras operaciones política con PK y la ID, Lasso no tiene evidencia concreta para afirmar que hay boicot: los asambleístas no pudieron decir ni pío respecto al CIADI y los proyectos de ley que han sido enviados están en trámite regular. En la estrategia comunicacional de Lasso, la idea del boicot es una sentencia previa que alimenta lo que los consultores políticos llaman un framing. El framing es un anglicismo que proviene de la sociología de Ervin Goffman al referirse a la construcción de un esquema de sentidos a través de los cuales interpretamos la realidad que tenemos a nuestro alrededor. En la caja de resonancia de los medios de comunicación tradicionales, al framing del boicot se suman varios adjetivos para la Asamblea que han sido alimentados por denuncias y escándalos sobre trámites de puestos y otras supuestas irregularidades que habrían cometido varios legisladores y/o sus equipos de asesoría. Fernando Villavicencio, el denunciólogo profesional del país y que más que asambleísta funge de francotirador a conveniencia, cierra la formula para construir una imagen de una asamblea por donde es mejor no pasar y si se lo hace, hay que pasar santiguándose. Si bien hay cosas que deberán investigarse y sentenciarse debidamente, antes que ello suceda el framing busca dejarnos previamente con esta idea: la asamblea bloquea, es corrupta, no sirve.

Con ese framing armado, Lasso se invitó por segunda vez a la Asamblea (tercera visita contando con su posesión) para presentar su proyecto ley creadora de oportunidades. ¡Al fin! dijeron muchos que recientemente habían criticado a Lasso por presentar un presupuesto (con más recortes, obviamente) sin tener todavía el dichoso Plan de Desarrollo (You had one job, Jairón. One job! y no cumpliste a tiempo) que es una obligación constitucional por más que les valga un pepino a los neoliberales. Lasso llegó a la Asamblea con su escolta, con el edecán atrás (¡le encanta lo del edecán atrás!) y rodeado del gabinete largamente masculino aunque en campaña se llenó la boca de equidad de género y esas cosas que, en la mente de Lasso, parecerían solo servir para despistar a los activistas sociales. Por supuesto, empezó recordándonos el logro de la vacunación, que nadie le desconoce y al que se aferra todo lo que puede. En segundo lugar, enumeró varios puntos de su proyecto de ley escogidos hábilmente para que sea lo que retenga la audiencia (sí, eso es parte del framing). Un discurso muy calculado que contrastó con tonterías dichas días atrás como que los migrantes salen del país porque son fans de la integración. Lasso, en primera persona, insistió que la reforma tributaria de su ley hará que los ricos paguen más. Incluso exclamó que no le importa que haya notarizado que no pondría más impuestos (educadito, no dijo “ya que ch****) cosa que le ha dolido en el alma a varios de sus amigos ultraliberales que ahora parecen arrepentidos de haberle prestado sus redes para repartir vacunas. Pero más allá del discurso de rico generoso y desprendido, la realidad es que el proyecto de ley, en sus reformas al pago del impuesto a la renta, hace que personas de clase media que ganan entre 2000 y 3000 dólares al mes paguen 20 veces más (aumento cercano al 2000%) de los que pagaban. Mientras tanto, los más ricos (entre los que se incluye Lasso) tendrán aumentos del 50% o menos.

La otra parte del framing que Lasso utilizó para vender su ley es la siguiente: no habló casi nada de las reformas laborales. Lo que debe saber el pueblo es que va a haber más trabajo, punto. A Lasso le preocupa entrar en detalles de un proyecto que, en este ámbito, viola la constitución al crear una segunda ley laboral para los que tienen que aguantarse cualquier cosa porque están desesperados y les pone en condiciones desiguales con quienes logren mantener sus actividades bajo el régimen anterior. Como anticipan voceros empresariales, obviamente el régimen flexibilizado sería el preferido. Señor Lasso, para evitar estos abusos (que además no les interesan a todos los empresarios sino a aquellos que operan como señores feudales o burgueses explotadores del siglo XIX) está el Estado que tiene capacidad de regular y puede dar incentivos para que haya producción con trabajo digno. En cambio, Lasso declaró que el problema es que “en el Ecuador no hay oportunidades”. Claro, las oportunidades son para los empleadores que quieran aprovecharse de la tragedia del desempleo. Pero Lasso quiere que creamos que las oportunidades son también para quienes están desesperados por trabajar. Esas no son oportunidades, Señor Lasso. Son migajas de pan cuando en sus manos está la posibilidad de hacer mucho más que eso. Ud es Presidente de un país, no es un señor feudal… esperamos.

“¿Quién podría negarse a un cambio profundo de las actuales condiciones laborales?” prosiguió Lasso en su discurso. La idea con la que quiere que nos quedemos es la siguiente: las reformas van a generar más trabajo (precario, claro) y quien se oponga a eso se opone al trabajo. Ahí el presidente le habla a los legisladores y conecta con el framing que ha venido construyendo sobre la Asamblea. Con tono amenazante le recordó a la Presidenta de la Asamblea que ella estaba ahí gracias a él y le exigió que dé paso al proyecto (parece que ahí la independencia de funciones le vale un pepino, casi como presentar el Plan de Desarrollo a tiempo). De tal forma, Lasso alimenta la idea del bloqueo para presionar a los legisladores. Además, no ha dejado de hablar (desde el mismo día de su posesión cuando lo dijo usando eufemismos) de una posible consulta popular que además ya tiene recursos según se ve en el presupuesto estatal enviado semanas atrás. Si quiere ir más allá de la amenaza, Lasso aferrado al efecto político de la vacunación, sobreestima la capacidad de jugar en un escenario electoral de nuevo. En todo caso, me atrevo a pensar que no le disgusta en absoluto el camino de la consulta que en nuestro país se ha usado ya como mecanismo para refrendar el capital político del mandatario de turno.

Si bien el presidente envuelve a la Asamblea en su framing y les amenaza, el CAL debe tomar decisiones sin caer en ello, a sabiendas que esa estrategia discursiva continuará y que tensar las relaciones con la Asamblea no dejará de ser parte de la estrategia política de Lasso. Además, para ello tiene una nueva Ministra de Gobierno a cargo de las relaciones políticas del régimen. Si de algo saben los viejos cuadros de la Democracia Cristiana de los años 90 es de tensar y conflictuar relaciones desde el Ejecutivo.

¿Tiene razón el informe de la Unidad Técnica Legislativa (UTL)?

La reunión de hoy, 29 de septiembre a las 18h30 del CAL ya implica seguir el proceso normal de tratamiento de una ley. Aunque el gobierno, su maquinaria comunicacional y sus cajas de resonancia en redes y medios de comunicación digan que devolver un proyecto de ley es bloquearlo deben saber que esto no es cierto. La devolución de un proyecto que tiene vicios de inconstitucionalidad y que no cumple con los requisitos de calificación es parte del tratamiento de una ley. Si el proponente debe subsanarlos, eso es parte del proceso de tratar una ley. No debe el CAL caer en el framing construido por el gobierno y, todo lo contrario, deberían rebatirlo frontalmente. Miembros del CAL: ustedes están dando tratamiento al proyecto de acuerdo a los que les dispone la ley que rige sus actuaciones (la Ley Orgánica de la Función Legislativa). Hacerlo, incluso si implica que el gobierno corrija el deber, es dar tratamiento al mismo.

No es además la primera vez que se devuelve un proyecto de ley. El último proyecto de ley que remitió Moreno, la mal llamada Ley de defensa de la Dolarización, fue devuelto dos veces para subsanar problemas de fondo y de violación a la constitución. Lo grave en ese caso, de lo que el CAL debería cuidarse es que, en la última ocasión, el proponente no subsanó los problemas de inconstitucionalidad y dejó pasar a tratamiento un proyecto con informe negativo de la Unidad Técnica Legislativa. Miembros del CAL: no hagan las cosas como se hicieron en los últimos 4 años. Tienen la oportunidad histórica de hacer las cosas bien.

El extenso informe que la UTL entregó al CAL (y que puede revisarse o descargarse aquí) manifiesta que el proyecto de Ley “Creando Oportunidades” NO CUMPLE con el requisito establecido en el Artículo 136 de la Constitución y el artículo 56 de la Ley Orgánica de la Función Legislativa, respecto a la unidad de materia que debe tener un proyecto de ley. La UTL argumenta que el proyecto no evidencia la relación de conexidad causal, temática, teleológica y sistemática de los contenidos normativos establecidos mediante reformas de un gran número de leyes que son reformadas, entre ellas, varias leyes tributarias, el Código Monetario, el Código de Trabajo, la Ley de Régimen Especial de Galápagos, el Código de Ingenios, la Ley Orgánica de Prevención Integral del uso de drogas , el Código Orgánico de la Función Judicial, la Ley Notarial, la Ley Orgánica de Movilidad Humana. Aunque se argumente de manera simplista que todo tiene que ver con la economía, no existe una mesa legislativa que pueda dar tratamiento a todos los temas según lo que establece el artículo 21 de la Ley Orgánica de la Función Legislativa sobre los temas que debe tratar cada comisión. Además, hay que tener en cuenta que el artículo 26 de la misma norma prohíbe a una comisión interferir en las competencias de otra comisión. La exposición de motivos del gobierno usa el ejemplo del Código Monetario de 2014 para decir que fue un proyecto que reformaba y derogaba una gran cantidad de normas. Sin embargo, en aquella época la comisión de lo económico y tributario podía abordar los temas monetarios, financieros, de valores y seguros que no tenían el nivel de dispersión que el proyecto de Lasso. Además, ese tremendo proyecto se trató durante meses y no rápidamente como la Asamblea estaría obligada a hacerlo esta vez incluso pudiendo abrir un escenario de aprobación por ministerio de la Ley. En este punto cabe insistir que el marco legal de tratamiento de una ley le obliga al CAL y al resto de la Asamblea a hacer las cosas correctamente incluso cuando se debe ir de prisa.

El informe de la UTL además, y como había mencionado anteriormente, señala vicios de inconstitucionalidad que deben ser subsanados conforme a lo establecido en el artículo 56 de la Ley Orgánica de la Función Legislativa. ¿Puede la UTL hacer este señalamiento y puede la Asamblea devolver un proyecto en este sentido? ¿No es eso competencia de la Corte Constitucional? La Asamblea puede y DEBE actuar de esa forma de acuerdo a lo que establecen los artículos 424 y 426 de la Constitución, de acuerdo con los cuales, todo acto del poder público que no guarda conformidad con la Constitución, carecerá de eficacia jurídica, es decir no producirá efectos jurídicos, y que toda autoridad pública está obligada a aplicar directamente la Constitución. Es decir, en este caso, la Asamblea no puede dar paso a algo claramente inconstitucional y debe aplicar directamente lo que le dispone la Carta Magna. Una vez más, el CAL está ante la oportunidad de hacer las cosas correctamente incluso cuando se deba ir de prisa.

¿Debe el CAL devolver la Ley de Creación de Oportunidades?

La respuesta es sí. Los miembros del CAL, deben actuar más allá de las estrategias de presión que recaen sobre la Asamblea y respetar lo que dispone la Constitución y la Ley Orgánica de la Función Legislativa sobre el tratamiento de una ley en su primera etapa. Deben estar seguros que la devolución de un proyecto de ley para ser subsanado es parte del tratamiento del mismo. No deben caer en el efecto que busca provocar el framing del bloqueo y otras estrategias de presión. Además de estar respaldados en un informe serio de la UTL, deben saber que hay una serie de voces que como la CONAIE, varios sindicatos y especialistas en diversas materias han expresados profundas preocupaciones sobre los contenidos de la ley y aconsejan la devolución del proyecto. El gobierno busca acorralar y amenazar, pero en decisiones correctas y respetuosas de la ley, los asambleístas deben saber que no están solos.

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